miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capítulo VIII.- La planeación y la evaluación para la calidad

En este capítulo se van a ampliar los aspectos de la necesidad de planear, de monitorear y de evaluar, además de que presenta relación total con los capítulos anteriores de esté mismo libro, como el hecho de que la búsqueda de calidad se inicia con el reconocimiento de la existencia de problema e insatisfacción. Es necesario que los mismos beneficiarios del servicio educativo en conjunto generen ideas sobre cómo resolverlo.

Lo que menciona la autora en su libro (Schmelkes, 1995), es que para la solución de un problema, las personas deben trabajar en equipo, comenzar por estabilizar los procesos, o por definir la estabilidad existente (incluye precisar las normal, proporcionar elementos para cumplirlas y establecer sanciones en caso de que existe incumplimiento de éstas). El siguiente paso es definir los resultados de aprendizaje que esperamos alcanzar, fijando metas realistas, no utópicas ni idealistas. Además es necesario privilegiar los procesos de prevención del problema, modificando los procesos en donde se origina la buena o mala calidad. Por último el plan debe privilegiar la disminución de variaciones y de la aplicación de programas más precisos (incluyendo círculos de calidad). 

Ya que el plan pretende modificar procesos, es necesario que al ponerse en práctica se lleve a cabo la revisión continua llamada monitoreo, es fundamental que se haga en equipo y para efectuarlo es necesario tener criterios, no perder de vista el objetivo último y  fortalecer el diálogo con los beneficiarios de las escuelas.

La evaluación se aplica cuando ha transcurrido el tiempo suficiente después de haber logrado modificar ciertas prácticas, aunque debo dejar claro que la evaluación sin monitoreo no permite mejorar la calidad, además de que se evalúa con el resultado, pero no por el resultado, una vez demostrado que los procesos desencadenados han tenido los resultados esperados, es necesario estandarizar esos procesos, con ello estamos listos para iniciar un nuevo proceso de mejoramiento en el que el ciclo anterior se repite (aplicando el ciclo PHRA: planificación-hacer-revisar-actuar).

En conclusión, las tres acciones mencionadas anteriormente son esenciales para el cumplimiento adecuado de un plan para la prevención o solución de problemas acerca de calidad y podemos percatarnos de que está ligado uno y otro para su correcta ejecución. La planificación como su nombre lo dice, significa hacer planes de mejoramiento, el monitoreo está reflejado en la revisión constante del proceso y la evaluación es utilizada para ver si se lograron cumplir los objetivos deseados. Este capítulo tiene total relación con las actividades realizadas con la lectura del Instituto Nacional para la Evaluación  de la Educación (INEE), también aquellas que corresponden al Programa de Alianza por la Calidad en la Educación y los cuadros comparativos, redacciones y mapas conceptuales que hemos hecho con la información contenida en el ProNaE.

Referencia bibliográfica:
Schmelkes, Sylvia (1995). La planeación y la evaluación para la calidad. Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 89 – 100). México: Secretaria de Educación Pública (Biblioteca para la actualización del maestro).

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